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María Jesús Soto Sep 24 · 18:30 Mi primer libro de economía, ahorro e inversión, con María Jesús Soto.

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Sinopsis

María Jesús Soto visita Value School para explicar por qué es urgente que nuestros niños y jóvenes aprendan los principios de educación financiera que les ayudarán a vivir en un mundo que, además de tecnológico, es y seguirá siendo siempre económico.

Su éxito de ventas en Amazon Mi primer libro de economía, ahorro e inversión se ha convertido en el libro más popular de su categoría a raíz de su distribución en las bibliotecas públicas de Castilla y León y pese a las protestas de algunas formaciones políticas. Con sus libros -ilustrados magistralmente por Manel Sánchez Recio y Marc Fusté Boronat-, su proyecto Educación Financiera Básica, y sus frecuentes apariciones en público, María Jesús Soto nos invita a no perder tiempo y a democratizar la educación financiera para que ningún niño vea mermadas sus posibilidades de desarrollo social y personal.

María Jesús Soto

María Jesús Soto es licenciada en Derecho por la Universidad de León y actualmente trabaja como agente financiero de Andbank y socia directora de su oficina en León. Trabajó más de diez años en AB Asesores en León y más tarde ocupó la vicepresidencia de Morgan Stanley durante cuatro años. Posteriormente trabajó diez años como agente financiero para Inversis Banco dirigiendo la oficina en León.

Autora de Mi primer libro de economía, ahorro e inversión, desde el año 2010 dirige el portal de información financiera elinversorinquieto.es. Durante 25 años de profesión en el mundo de la economía y las finanzas, ha llevado a cabo actividades formativas para instituciones públicas y privadas, ha organizado jornadas, conferencias y encuentros con medios de comunicación, y ha visitado numerosos colegios en España y en el extranjero.


Entrevista a María Jesús Soto en Value School: "Mi primer libro de economía, ahorro e inversión"

L.A: ¿Cuál es el estado actual de la educación financiera en España? Suele decirse que es muy pobre…

M.J: Es mejorable, llevo 25 años intentando animar a los inversores a que aprendan de esto. Tengo la percepción de que hemos avanzado mucho, comparándolo desde entonces. Pero queda mucho por hacer y gracias a que hay mucha gente interesada y a su voluntad, lo vamos a sacar adelante entre todos. Gracias a la voluntad se consigue que las cosas pasen, que está ayudando a mejorar respecto a antes, pero queda mucho camino por recorrer.

Me preocupa que se crea en la sociedad que tener educación financiera es lo mismo que saber invertir y eso no es correcto; porque es mucho más amplia. Saber invertir no se va a saber hacer si no hay unos conocimientos mínimos básicos, bien establecidos, muy sólidos, muy solventes y con valores muy importantes, que también se van a poner en práctica. Ahora se consume muchísima educación financiera. Nunca hubo tanta como ahora en este país y existe porque a la gente le interesan los temas financieros y económicos. Y las personas estudian, miran y analizan. Pero, ¿cuánto de eso que miran entienden y lo llevan a su vida práctica con una decisión que sea buena para ellos? Esa es la parte mejorable.

Hay que formarse para evitar la deformación, porque si no te formas en algo que vas a necesitar y en decisiones que vas a tomar durante tu vida, te vas a deformar y detrás de la deformación vienen decisiones erróneas. Y detrás de las decisiones erróneas vienen los daños económicos para uno mismo y para los de su alrededor.

Por lo tanto, la educación financiera tiene mucho que recorrer. Hemos avanzado mucho y aquí es donde todos debemos apoyar: instituciones, padre, sector educativo… Tenemos que estar todos en esto; no es solo de uno.

L.A: ¿Cómo nos está afectando el carecer de educación financiera?

M.J: Sin educación financiera difícilmente se toman decisiones correctas porque no tienes los conocimientos, ni los valores que tienes que aplicar. Y a partir de ahí, son múltiples las consecuencias. Esto es socialmente mucho más responsable y se trata de evitar quiebras de familias, empresas y Estados. Y para esto tenemos que saber de economía y de finanzas, que es una parte de ella.

En el primer libro de economía, cuando hablo del inversor responsable (punto más escandaloso del libro), es que el dinero hay que ganarlo y gastarlo de forma honesta. Cuando uno toma decisiones en las que viene detrás la deshonestidad, le va a condicionar de adulto. De ahí viene la importancia de estar formado en la toma de las decisiones desde que somos pequeños; tanto desde el punto de vista del conocimiento de las alternativas que tengo para elegir libremente, como de los valores con los cuales voy a tomar esa decisión. Porque aunque pensemos que los valores son neutros, no es verdad. Si analizamos cualquier decisión financiera o económica, vemos que siempre hay valores detrás: honestidad, generosidad, egoísmo, instinto de supervivencia... Pero tenemos que ver si eso nos beneficia o nos perjudica. Sin educación financiera, acabaremos quebrando empresas, familias y gobiernos; será cuestión de tiempo. Para todo el que tome decisiones y cuanta más responsabilidad tenga, más exigencia tendríamos que tener de todo esto con él/ella, porque los riesgos de que hagan quebrar, son mayores.

L.A: ¿Se podrían resolver situaciones, como “no poder pagar una hipoteca” o “pedir anticipos de nómina” si aumentamos nuestra cultura financiera?

M.J: Si hacemos un proceso de observación, sabemos que es así. Lo básico que tiene que saber una persona es que tiene que tener un presupuesto al que ajustarse. La economía, que viene del griego, es administrar una casa. Y segunda definición: el arte de, con recursos escasos, intentar llegar a necesidades ilimitadas. Apretarse el cinturón es una constante con la que tenemos que convivir y llevar de forma natural. El sentido común siempre tiene razón; nada más. Hay que evitar que nos manipulen por la ignorancia. Este es el problema que estamos teniendo.

Cambiando papeles a modo teatro, si alguien de la calle te dice que tiene derecho a una vivienda, coche, vacaciones, ¿por qué no me voy a endeudar para tenerlo? Podría enfadarme con el sistema actual.

Si crees que no tienes algún “derecho”, pregúntate por qué no lo tienes y como puedes conseguirlo y ponte a trabajar para conseguirlo. Luego decide cómo puedes llegar a tenerlo.

L.A: Como tú ya sabes, tus libros han causado polémica. ¿Cómo ven los políticos en España lo que estás enseñando en tus libros? ¿Los sistemas públicos ayudan a estos razonamientos?

M.J: Es una pregunta muy densa y no voy a contestar al respecto. En todos los partidos hay gente de todo tipo y al final lo que nos interesa es qué le hace falta al pueblo y qué ayuda al pueblo. A mí me gusta ayudar a la gente, quiero el sentido común y ayudar y no soy ningún animal político. A partir de ahí, que las personas libremente lleguen a sus propias conclusiones.

L.A: Ante un proyecto como el de la CNMV y del Banco de España, ¿qué puede aportar el tuyo como proyecto individual?

M.J: Que hayamos llegado aquí ya es un milagro. Sin recursos, el sector privado, sin apoyos… el haber llegado hasta aquí, es un milagro. Este proyecto desde el punto de vista humano no vale nada; desde el punto de vista material, sí. Tiene tantos baches y tanto en contra que, o hay un milagro detrás, o no tiene futuro.

El sentido común se ha impuesto y la dignidad del ser humano ha avanzado. Por eso estamos hoy aquí en lugar de estar divirtiéndonos. Entonces, ¿cómo hemos llegado aquí? Porque al final hay algo dentro de nosotros, que yo le llamo el espíritu emprendedor, que nos impulsa a mejorar el entorno en el que estamos y cuando ya nos vemos muy mal, al borde del precipicio, y cuando vemos que hay algo que se nos va de las manos y supone una regresión, hay algo dentro de nosotros como seres sociales, que de verdad buscan el progreso, que se activa. Y se activa milagrosamente. Por eso nuestro proyecto( que es un milagro) está ahí. No sé dónde vamos a llegar. Nosotros vamos al día a día, a ayudar, a tener proyectos a medio o largo plazo, desinteresadamente. Nosotros vamos a poner nuestro trabajo y recursos y llegamos a donde llegamos.

L.A: ¿Por qué estos tres temas en los libros?

1: Economía, ahorro e inversión

2: Empresarialidad y espíritu emprendedor

3: Sector Público y sistemas de gobierno

M.J: Porque con eso cubrimos toda la economía. Además, que me gusta explicarles a los niños como el Universo; para que entiendan que es un Todo muy grande, con muchas partes pequeñas, pero que todas están interrelacionadas. De tal manera que si ocurre algo en alguna, afecta al resto. No se trata solo de finanzas. Las finanzas son una pequeña parte muy importante de todo el mundo económico en el que nos queremos mover.

Con los tres libros cerramos el círculo completo de lo que nosotros llamamos educación económica financiera básica. Y para entender realmente cómo tomar decisiones desde el punto de vista económico y financiero, hay que ver el mundo como un todo y entender que una decisión, le afecta hasta a la parte más pequeña.

Y por esto hemos querido con el mismo formato y nuestros protagonistas, Nico y Carol ir pasando por estas tres etapas. En el segundo libro Carol descubre su espíritu emprendedor y descubrimos el mundo de la empresa. Y el tercero y más polémico de los tres, es el de “Mis primeras elecciones”, en el que Carol ya es mayor de edad y se va a enfrentar a sus primeras elecciones y tiene que decidir qué va a hacer sin ser manipulada, sin sentirse coaccionada. Le enseñamos a prepararse y llegamos al final del libro y ni siquiera sabremos lo que ha hecho. Y su hermano le preguntará y ella escabulle la pregunta y no responde. Porque no queremos decirle a la gente lo que tiene que hacer. Queremos que la gente se informe, reflexione y después decida. Que no se muevan por impulsos, sino por reflexiones. Porque el movernos con impulsos es, lo que están aprovechando para mal, la bonanza que tienen las redes sociales. Vivimos en un mundo del clic sin reflexionar. Pero aquellos que quieren utilizar y manipular a través de sus redes, fuerzan a los clics rápidos y a tomar decisiones rápidas y poco reflexivas. Por tanto, se toman decisiones emocionales y he de decir que casi todas son malas.

L.A:¿Es difícil aprender de finanzas? Porque el plan de estudios que nos propones es ambicioso.

Los libros los pueden leer y entender cualquier persona. Los he hecho para el pueblo y por las necesidades de las ciudades. Nos hemos esmerado mucho en no adoctrinar a la gente ni llevarla por ningún camino. En que cada uno elija su propio camino. El público tiene que entenderlo y está hecho para distintas edades. Esa era nuestra intención, pero ahora el público tiene que decir si lo hemos conseguido.

L.A: ¿Hacia qué edades está orientado el libro?

M.J: Mi primer libro de economía, ahorro e inversión. Es el que realmente empieza desde que el niño tiene la primera moneda en la mano, porque Nico y Carol reciben su primera paga o propina y deciden si la meten en la hucha. Ahí es donde empieza la tarea familiar de hablar con los hijos desde ese mismo instante. Se trata de hablar de los hábitos saludables y enseñar una orientación para que vaya cogiendo ritmo. Tienes que saber que hay ahorro, que hay inversión, que hay alternativas, que hay presupuestos, que hay monstruos, que hay una inflación que se come el dinero y es una realidad… y ahí comparamos unos países con otros para que vean que según esté gestionado desde el punto de vista económico le afecta al ciudadano en lo que compra… ¿Cuándo hay que hablarles? En función de la madurez de cada niño. Eso sí, esto es lo básico que debería saber cualquier persona de 16 años porque te ayuda a entender el mundo, tomar decisiones, a saber si las decisiones que toma alguien por ti te va a ayudar o no, etc. Y una vez entendido, que cada uno elija.

L.A: ¿Tiene algún otro libro pensado para la colección, o has cerrado el circuito con estos tres libros?

M.J: Sí, trata el tema de la comunicación en todos estos ámbitos. Tengo los personajes, pero me falta tiempo. Todos los libros tienen un personaje. El monstruo de la inflación está en el primero. Los fantasmas, que son los miedos del emprendedor están en el segundo. Y el zombi está en el tercero, que es lo que hay que evitar ser: una persona que toma decisiones manipulada. Y el cuarto es la comunicación, porque sin la comunicación ni progresamos, ni avanzamos. Eso es lo que nos distingue de los animales, la capacidad que tenemos de comunicación.

También me viene a la cabeza Demóstenes, que es otro de mis personajes que va a estar ahí; el orador griego, que era tartamudo y se convirtió en el orador griego por excelencia. Es decir, la comunicación no viene hecha, pero con esfuerzo se puede ser un gran comunicador. Y los grandes comunicadores son los que transforman realmente y los que consiguen que los proyectos salgan adelante. Por eso se completará con este cuarto libro que hablará de la comunicación en todos estos ámbitos.

L.A:  Si un joven universitario que nunca ha ahorrado, ni cree que pueda hacerlo y va a empezar a trabajar. ¿Qué consejo le darías?

M.J: El primer paso lo tiene que dar pensando que va a ser el relevo generacional y eso cuesta entenderlo con esas edades. Esto significa que tienen que prepararse para sustituirnos a todos nosotros en todos los ámbitos, cargos y sectores. Y que los temas financieros son absolutamente decisivos y no se pueden improvisar. Y necesitamos directores financieros muy potentes en todos los sitios, ministros de finanzas muy potentes; personas muy instruidas, que saben sacar lo máximo con poco. Nos hemos mal acostumbrado. Necesitamos hacer todo lo que podamos con los recursos que tenemos, no estar pensando en recursos nuevos, ni en sentirnos víctimas, ni en venirnos abajo. Así no se progresa.

Mientras tanto, tenemos que utilizar lo que tenemos: este trabajo, estos ingresos, estos gastos: un presupuesto. Y dentro de él tengo que sacar un ahorro, aunque hoy, aparentemente no lo necesite. Porque generar ahorro es un hábito, no una necesidad. El ahorro es un sacrificio al consumo. Y en una sociedad como la nuestra, en la que en cuanto oímos sacrificio salimos todos pitando, no está de más que intentemos sacrificar un poquito. No tanto por la necesidad (aunque haya mucha gente que sí que la tenga), sino porque la realidad es la que es: pensiones. ¿De qué vamos a vivir dentro de unos cuantos años?

Al margen de que sea una necesidad, es la necesidad de hacer las cosas con sacrificio porque es un hábito muy saludable: hacer algo que nos cuesta.

L.A: En Value School queremos hacer atractivo el ahorro. ¿Tú cómo lo haces?

M.J: El atractivo (y te lo dicen los niños) es porque lo ven práctico. Y la frase de moda: “nadie quiere ser pobre”. No es porque queramos ser ricos (porque no vamos por este camino). Se trata de hacer algo que tengamos espíritu emprendedor, que sea bueno para nosotros y para la sociedad, que nos divirtamos haciéndolo, que sea práctico y que nos ayude a no quebrar. Eso es lo que quiere la gente: no quebrar.

Vamos a tiempos de virtud, venimos de tiempos de vicios. Por tanto va a llegar la virtud del ahorro, la virtud de la inversión, la virtud del sacrificio… para aquellos que quieran sobrevivir y que no quieran quebrar.

L.A: Hablando como particular, creo que el ahorro está penalizado fiscalmente y que por ello la gente no ahorra. ¿Usted cree que esto condiciona?

M.J: Espero que las próximas generaciones gestionen mejor y haya que pagar menos impuestos. Es cierto: los impuestos lacran y destrozan el ahorro. Pero sin ahorro, no podemos echarles la culpa a los impuestos. Hay que aplicar bien la ley para ahorrarte todo lo que puedas, pero es lo que tenemos y con lo que tenemos hay que ahorrar. Y lo que digo en el último libro básicamente, es que el político tiene que pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones y al final a los políticos les votan los ciudadanos.

Existen profesiones que te asesoran para que nuestros ahorros cundan más.

Si y además es una profesión necesaria. Me alegra decir que igual que la educación financiera va avanzando, este tipo de profesionales y su exigencia cada día es mayor y los ciudadanos la necesitan.