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Laura Mascaró Oct 17 · La educación financiera en la vida cotidiana de los niños

 Vídeo del evento 


Nombre y breve perfil del invitado

Laura Mascaró Rotger es abogada, madre homeschooler, y autora de Sin escuela. Es además presidente de la Plataforma por la Libertad Educativa. Puedes seguir su trabajo y contactar con ella en su blog.

La mayoría de los adultos creen que no recibieron educación financiera en su infancia y que tampoco se la están dando a sus hijos. En realidad, todos la hemos recibido, directa o indirectamente. Nuestra primera educación financiera es todo lo que vemos, oímos y percibimos en nuestro entorno. Eso incluye un montón de creencias erróneas y limitantes que, sin darnos cuenta y sin querer, transmitimos a nuestros hijos. Podemos evitarlo si logramos ver la inteligencia financiera como algo que va mucho más allá de la mera gestión del dinero, que empieza en la mentalidad y se afianza a través de los hábitos. Todos los días se dan decenas de situaciones que, sin tener ninguna relación directa con el dinero, nos permiten educar financieramente a los niños.


Sinopsis

               Laura Mascaró tiene 8 escuelas homologadas en la Comunidad de Madrid. Enseña educación financiera a grupos heterogéneos de chicos de diversas edades. Colabora en estas sesiones con Pablo Martínez Bernal. En mayo publicará un  libro  y un juego de mesa, relacionado con las finanzas.

               En su ponencia plasma las principales ideas de sus proyectos sobre educación financiera, que enseña a padres y niños, para que consigan aprender a vivir mejor. Los temas principales son: el dinero, el valor de las cosas, el ahorro y llegar a conseguir libertad financiera.

               Entre sus ideas destacan: Todos hemos tenido siempre educación financiera en nuestras familias, aunque no lo hayamos percibido o no lo recordemos. Los adultos hemos recibido de nuestros padres, a veces, unas informaciones verbales tergiversadas, que en ocasiones, no eran del todo correctas. Incluso en algunas familias, nos proponían al padre como la única persona que disponía del dinero. Actualmente debemos pensar detenidamente en lo que sabemos de finanzas, en lo que no sabemos y  en cómo hemos llegado a obtener lo que tenemos.  Los niños aprenden conceptos básicos con gran rapidez:

               1º Respecto a la propiedad, por ejemplo; les obligamos a compartir sus juguetes, su bici, pero de adultos nuestro sentido de la propiedad no nos lleva a compartir igualmente nuestra casa, nuestro coche...

               2º La acción humana; relacionada con la toma de decisiones, que nos ayude a concretar: ¿qué quiero?, ¿qué necesito?, ¿qué me hace falta?  Los niños tienen que aprender a esperar. Haciéndose estas preguntas al estar, por ejemplo, en un centro comercial, adquirirán técnicas para renunciar, encontrando una gratificación en la espera de un objeto deseado, a largo plazo, pensando en el futuro.

               Para enseñar a ahorrar, los niños deben saber qué es el dinero, cómo se consigue, para qué se ahorra, cómo se crea la riqueza, cómo gestiona su familia las finanzas. Se les debe hablar honestamente y escucharles, mostrándoles cómo sus padres hicieron planes para imprevistos. Cuando les demos su paga, si tienen, no será por algo tan nimio como lavarse los dientes. Ellos tendrán anotada una lista de cosas por las que no van a percibir dinero extra y que se lo tendrán que coger de su hucha. Incluso  se les puede enseñar a invertir en Bolsa, ciertas acciones que sean conocidas por él: Disney, Coca-Cola, McDonald’s, y que comprueben cómo evolucionan las gestiones. Aprenderán que invertir puede generar más dinero, para cuando sea mayor, y adquirir una posición de libertad financiera.