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El pequeño libro que aún vence al mercado Joel Greenblatt Libro del mes: Noviembre '18 Edición: Deusto. 2016 Páginas: 220
                El mercado de valores es un lugar donde con frecuencia se venden negocios a mitad de precio. Comprar una acción de una empresa es ser propietario de una parte de ese negocio. El accionista tiene derecho a una parte de los futuros beneficios de ese negocio. Calcular el valor de una empresa significa estimar cuánto dinero ganará en el futuro. Las ganancias de compartir los beneficios deben proporcionarle al accionista más dinero del que recibiría colocando la misma cantidad en bonos.
                 Greenblatt sostiene que si somos constantes comprando buenas empresas –las que proporcionan un alto retorno sobre el capital- y comprando estas empresas sólo a precios baratos, podemos terminar comprando sistemáticamente muchas de las empresas que el loco Mr Market ha decidido regalar. La fórmula es sencilla. Se hace una lista de las mayores empresas cotizadas en un mercado concreto. Se ordenan por retorno sobre el capital, o roce. Y se ordenan en una segunda lista según su per. Después se suman y combinan las posiciones en ambas listas, determinando las empresas que tienen una mejor combinación de ambos factores. Esta fórmula, sostiene Greenblatt, funciona, ha sido probada en el tiempo y sus resultados son notables. Pero ese historial ayuda únicamente cuando entendemos por qué es bueno. Y en este caso, es bueno porque sus principios son lógicos, sensatos, y atemporales: la fórmula nos ayuda sistemáticamente a encontrar empresas por-encima-de-la-media (con alto retorno del capital y ventajas competitivas) que podemos comprar a precios-por-debajo-de-la-media.
                     ¿Por qué, si esto es así, no la aplica todo el mundo? Porque puede no funcionar durante los primeros años –de tres a cinco-, y la mayoría de la gente, simplemente, no esperará ese tiempo. Su horizonte de inversión es demasiado corto. Si una estrategia funciona a largo plazo, la mayoría de las personas no esperarán. Tras uno o dos años de un comportamiento peor que la media del mercado, la mayoría de las personas busca una nueva estrategia, y se pierde lo mejor. Si una estrategia de inversión tiene auténtico sentido, cuanto más largo horizonte mantengamos, más posibilidades de éxito tendremos. Los horizontes de cinco, diez y hasta veinte años son los ideales. Pero simplemente mantener un horizonte de tres a cinco años para nuestras inversiones debería darnos una gran ventaja sobre la mayoría de los inversores. Y ése es también es el plazo mínimo para cualquier comparación rigurosa de riesgos y resultados entre estrategias de inversión alternativas.

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