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Adrián Godás 10 Nov '20 · 6 minutos De cuando caen el comercio y la civilización Sobre la importancia del comercio y cómo surgen (y funcionan) los mercados ya se ha escrito mucho. Pero aquí quiero hablar de lo que pasa cuando eso se derrumba, cuando dejamos de comerciar o se altera la normalidad.

El otro día estaba en la quedada sevillana de oyentes del podcast cuando mi socia Lucía estaba hablando con varios seguidores sobre cómo el fanatismo bloquea el desarrollo de muchas civilizaciones, viendo el ejemplo de Oriente Medio. Yo ahí apunté que el fanatismo religioso surge como una consecuencia posterior de otros acontecimientos. Ahí me surgió la idea de esta entrada…

 

Comercio y civilización

El intercambio de bienes y servicios es algo que el ser humano lleva haciendo de manera casi inadvertida toda la historia. Yo tengo algo que tú quieres y tú algo que yo quiero. A partir de ahí podemos obtener comida sin tener que dedicarnos al cultivo, pescado sin saber pescar, máquinas sin saber de ingeniería… e incluso podemos hacernos con objetos totalmente innecesarios por mero placer o símbolo de estatus (que no dejaría de ser una tendencia evolutiva para mostrar mejores genes y transmitirlos a las futuras generaciones como dice Steve Stewart-Williams). En su época era la seda o el jade, hoy son los Lamborghini.

Sobre la importancia del comercio y cómo surgen (y funcionan) los mercados ya se ha escrito mucho: Adam Smith, Hume, Hayek, William Bernstein, Cantillon, Sowell…. Pero aquí quiero hablar de lo que pasa cuando eso se derrumba, cuando dejamos de comerciar o se altera la normalidad. El que mejor lo resumió fue mi querido Bastiat, gran pensador francés del XIX:



Grecia micénica

Antes de la Grecia clásica conocida por todos, con su Guerra del Peloponeso, su Platón y su Partenón, tenemos la Grecia micénica, una cultura muy anterior desarrollada durante los siglos XVI y XII a.C. (durante esta época se pensaba que había acaecido la guerra de Troya). La zona estaba dividida en jefaturas y pequeños estados precursores de las polis y gobernadas por reyes, siendo Micenas la ciudad más importante.

 



Pero sobre el 1200 a.C. llegó el fin de esta civilización y no se sabe bien por qué. Se abandonaron yacimientos, cayó la población, se desmoronó todo el sistema palacial… Los motivos son desconocidos y las suposiciones principales son ataques de los pueblos del mar (tampoco queda claro de dónde venían, aunque seguramente sean de Cerdeña, Sicilia y la Península Ibérica), terremotos, un cambio climático que provocó sequias, una peste… Lo más plausible es que se formara una tormenta perfecta de varios problemas y que debido a la inestabilidad las redes de comercio y comunicaciones se vinieran abajo provocando el fin de una era. 

 

U.R.S.S.

Todos sabemos de los errores y barbaridades soviéticas, pero cuando alteras el curso normal de los acontecimientos las consecuencias de segundo orden pueden notarse décadas después del problema inicial. Este fue el caso de las reformas agrarias que hicieron los rusos durante las primeras décadas de la U.R.S.S.  Generaron durante años un déficit de grano y alimento que tuvo que subsanarse con exportaciones de petróleo y metales como titanio.




Muchos especialistas (entre ellos un viejo ministro ruso) afirma que ese problema fue lo que sentó el colapso de la U.R.S.S. Tras el boom del petróleo y demás commodities en los 70 la situación iba bien, pero cuando se acomodaron en ella los precios colapsaron, y justo en los 80 comienza a desintegrarse la URSS. Eso es lo que sucede cuando intervienes el curso normal del comercio y producción.

 

Oriente Medio medieval

Como bien explica Peter Frankopan, Oriente Medio fue siempre el eje central de la civilización con Egipto, Mesopotamia, los distintos imperios persas, el imperio islámico de los califas… Eran los más ricos, comerciaban más, tenían a los mayores sabios (matemáticas, astronomía, medicina)... Pero justo a partir del siglo XV se descuelgan del mundo. El motivo es que durante la Baja Edad Media fue uno de los tres grandes periodos de la Ruta de la Seda, siendo los otros el siglo I d.C y sobre el siglo X-XIII.

Las repúblicas italianas estaban en auge, especialmente Venecia y Génova, que comerciaban todo tipo de bienes (incluidos esclavos) con Oriente Medio y desde allí por toda Asia Central hasta China. Reinos como Bactria, India o la milenaria ciudad de Samarcanda quedaban de camino. También estaba la ruta marítima por el Índico donde los comerciantes podían abastecerse de muchas especias en las Molucas (sudeste asiático).

Pero tras la caída de Constantinopla los otomanos se hacen con todo el control de la zona y cobrando grandes impuestos. Vasco de Gama y los portugueses descubren que se puede llegar dando la vuelta por África y los españoles con Colón al frente descubren el Nuevo Mundo en las Américas. Tiempo después incluso se formaría la ruta de Manila, por donde los comerciantes llegarían a Asia cruzando el Pacifico hasta Filipinas.



De esta manera Oriente Medio perdió su puesto, al no saber adaptarse. Surgen nuevas rutas donde ellos no están presentes, aparecen familias de comerciantes y empresarios que sentarían la nueva clase media alta en la Edad Moderna, nuevas técnicas y tecnologías en Occidente….

 

Islas Pitcairn y Henderson

Por último, el caso de Mangareva, Pitcairn y Henderson, en la polinesia sudoriental. Una historia contada en el libro Colapso de Jared Diamond, en lo que define como “Colapso por interdependencia con vecinos”.

Mangareva era la isla más grande y con bastantes recursos, pero faltaban elementos muy importantes en la sociedad de la época, como piedra y material de calidad para utensilios. En cambio, Pitcairn no gozaba de casi nada salvo por una cantera maravillosa de vidrio volcánico. Henderson, por su parte, es una isla enana (22km2), sin fuente de agua dulce aparte de lluvia, pero un sitio genial de excursión lleno de marisco, aves y uno de los pocos sitios de desove de las tortugas verdes.

Pero este flujo esplendido se cortó alrededor de 1500, ya que Mangareva sufrió una gran deforestación parecida a la de la isla de Pascua, con extinción de varios animales y plantas. Esto hizo que Pitcairn y Henderson dejaran de recibir suministros y fueran incapaces de sobrevivir. Esta historia no solo muestra lo importante de la dependencia económica, sino también lo importante de estar abiertos al mundo (ellos no podían por situación geográfica y tecnología de la época), ya que una situación así se habría resuelto importando bienes de otros lugares o poniendo precios que controlasen los recursos para evitar sobreexplotación.



 

Espero que os haya gustado y que ahora todos pensemos más en el papel que juegan los precios y el comercio en el devenir de las sociedades.




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