Gestión activa vs gestión pasiva
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Cómo la gestión pasiva puede complementar a la activa

¿Gestión activa o pasiva? Es habitual presentar estos dos modelos de inversión como enemigos acérrimos y contrarios. Si tienes una cartera indexada es que no te interesan los fondos activos o la inversión directa en empresas, y si eres de los segundos, deberías desechar la indexación porque no te ofrecerá rendimientos tan suculentos (si eres suficientemente bueno, claro).

Es lo mismo que ocurre entre el inversor en fondos y el que selecciona sus acciones, entre los planes de pensiones y cualquier otro producto, entre start-ups y cotizadas… Esta forma de presentar opciones de inversión como elementos excluyentes no cuadra con la realidad.

Gestión pasiva y activa son del todo complementarias y pueden convivir perfectamente con una cartera de acciones propia o una selección de fondos de gestión activa. Invertir en fondos indexados si ya inviertes en bolsa tiene una serie de ventajas concretas.

Más exposición global y diversificación

¿Quieres exposición a la economía global? Un solo fondo indexado o un ETF puede dártela. No necesitas más que un producto indexado al MSCI World Index. Así de fácil.

Con ese solo índice estarás expuesto a más de 1.600 empresas de las 23 economías más grandes del mundo. ¿Necesitas exposición a emergentes? También encontrarás un ETF o un fondo indexado para tenerlo.

Crear una cartera de acciones similar y gestionarla por tu cuenta resultaría una tarea titánica. Por un lado, necesitarías una enorme cantidad de dinero y, por otra, te consumiría más tiempo del que posiblemente dispongas para la inversión.

Sumando una parte de gestión pasiva a tu cartera optimizas tus recursos económicos y personales. Por un lado, puedes diversificar mejor con menos dinero y, por otro lado, puedes dedicar tu tiempo al análisis de sectores, empresas y áreas geográficas con las que estás más familiarizado o que encajen con tu estrategia inversora. Pensar que vas a poder analizar de forma adecuada las 1.600 empresas del MSCI World es una quimera.

La fuerza de los números

Cuando inviertes de forma discrecional en acciones y fondos de gestión activa puedes apoyarte en la gestión pasiva para estabilizar tus resultados o, por lo menos, tener cierto control sobre lo que puedes esperar de tus inversiones.

Una de las características de tener tu propia cartera de inversión formada por acciones y fondos activos es que es imposible saber cuál será su rentabilidad. Puedes apoyarte en datos históricos, fijar objetivos y, por supuesto, revisar el desempeño de tu cartera a lo largo de los años, lo cual te dará una idea de la rentabilidad media que puedes obtener, pero va a ser un dato muy cambiante. Ese dato dependerá de tu capacidad de análisis y de tu acierto, entre otras cosas. Con la inversión indexada no ocurre lo mismo o, por lo menos, los datos son algo más sólidos.

Hay muchas páginas y gestoras donde puedes consultar la rentabilidad histórica de una cartera indexada concreta (Vanguard, sin ir más lejos, dispone de una página con diferentes carteras modelo donde puedes verlo). Sí, el desempeño de esa cartera puede variar con el tiempo y lo hará. Por ejemplo, la rentabilidad histórica del S&P 500 hasta 2021 es del 8,4 %, pero el porcentaje será mucho más bajo si sumamos las caídas que llevamos a lo largo de 2022.

Sin embargo, también es verdad que la gestión pasiva pura funciona bien a largo plazo y no hay un periodo de veinte años en la bolsa americana que haya cerrado con pérdidas para los inversores. Por eso mismo, los fondos indexados pueden cubrir una parte de la cartera invertida a largo plazo con la que sabrás más o menos (y esa es la clave) qué rentabilidad puedes esperar en función del perfil de tu cartera.

La parte indexada de tu cartera de inversión te puede ayudar a automatizar parte del proceso inversor y aportar cierta estabilidad a largo plazo. Basta con dedicar unos minutos al mes para programar las transferencias o realizar los rebalanceos (si lo prefieres, puedes incluso delegar la tarea en un gestor automatizado) y ya tendrás todo montado.

Una vez lo hagas, y siempre que inviertas a largo plazo, tendrás un rendimiento medio acorde al del mercado y la cartera que hayas creado.

Para mejorar el desempeño de tu cartera puedes usar ya la gestión activa, bien a través de fondos seleccionados o buscando las empresas en las que quieres invertir. Lo mejor es que lo harás sabiendo que hay una parte de tu inversión que funciona en piloto automático.

Esta es la forma más general invertir en fondos indexados cuando ya lo haces en acciones. ¿Quieres ir más allá? También puedes combinar productos indexados y activos dentro de una gestión 100% activa. Una forma de hacerlo es usar fondos indexados y gestión pasiva para la parte más general de tu distribución de activos o asset allocation, y los fondos activos o selección individual de acciones para los más concretos. Por ejemplo, el MSCI World para tener exposición global o un índice de pequeñas empresas para invertir en ese tipo de compañías, y un fondo activo para mercados más pequeños y menos eficientes.

Foto de Artem Beliaikin en Pexels

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