Invertir con inteligencia no solo implica elegir buenos activos, sino también comprender el marco fiscal que regula los rendimientos obtenidos. En España, el principal impuesto que grava los beneficios de nuestras inversiones es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Saber cómo se estructura este impuesto es esencial para optimizar nuestra estrategia inversora.
En este artículo, exploraremos de forma clara y práctica cómo funciona el IRPF en el ámbito de las inversiones, qué diferencia hay entre rendimiento del capital y ganancia o pérdida patrimonial, cómo se reparten entre las bases imponibles general y del ahorro, y qué oportunidades fiscales podemos aprovechar.
¿Qué es el IRPF y por qué afecta a nuestras inversiones?
El IRPF es un impuesto progresivo que grava las rentas que una persona física obtiene a lo largo del año. Se trata de un impuesto complejo, pero con una estructura clara: clasifica las rentas en distintos tipos y las integra en dos bases imponibles diferentes, cada una con sus reglas y tipos impositivos.
Estas dos bases son:
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La base imponible general
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La base imponible del ahorro
1. Base Imponible General
La base general incluye rentas como:
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Rendimientos del trabajo (nóminas, pensiones)
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Rendimientos de actividades económicas (autónomos, profesionales)
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Imputaciones de rentas inmobiliarias (segunda vivienda)
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Premios y subvenciones
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Determinados rendimientos del capital mobiliario no relacionados con la cesión de capitales propios
Aunque no es la base habitual para las inversiones financieras, es importante conocerla porque determina el tipo marginal de cada contribuyente.
Tabla de tramos (tipo estatal + autonómico medio en 2025):
Base liquidable general (euros) |
Tipo impositivo total aproximado |
Hasta 12.450 € |
19% |
12.450 € – 20.200 € |
24% |
20.200 € – 35.200 € |
30% |
35.200 € – 60.000 € |
37% |
60.000 € – 300.000 € |
45% |
Más de 300.000 € |
47% |
Nota: el tramo autonómico puede variar ligeramente según la comunidad autónoma.
2. Base Imponible del Ahorro
Aquí es donde se encuadran la mayoría de los rendimientos derivados de las inversiones financieras.
Incluye:
Rendimientos del capital mobiliario
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Intereses de cuentas, bonos o depósitos
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Dividendos de acciones
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Rendimientos de seguros de vida ligados a instrumentos financieros
Ganancias y pérdidas patrimoniales
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Venta de acciones, fondos, ETFs, criptomonedas, inmuebles…
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Transmisiones lucrativas
Esta base tiene su propia escala de tipos fijos, distinta de la general:
Base del ahorro (euros) |
Tipo impositivo |
Hasta 6.000 € |
19% |
De 6.000,01 a 50.000 € |
21% |
De 50.000,01 a 200.000 € |
23% |
De 200.000,01 a 300.000 € |
27% |
Más de 300.000 € |
28% |
Rendimiento vs Ganancia patrimonial: la clave está en el origen
Es fácil confundir estos conceptos. La diferencia está en cómo se genera la renta:
Rendimientos del capital mobiliario
Son beneficios obtenidos por mantener un activo financiero. No es necesario vender nada. Ejemplos:
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Dividendos de acciones
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Intereses de un depósito o bono
Ganancias o pérdidas patrimoniales
Se generan al transmitir (vender) un activo, y comparar su valor de adquisición con el de transmisión.
Ejemplos:
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Venta de acciones con plusvalía o minusvalía
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Venta de ETF o criptomonedas
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Venta de un inmueble
Ejemplo práctico: optimización con dividendos y pérdida patrimonial
Imaginemos que Marta recibe este año 1.000 € en dividendos de una empresa española (tributan como rendimiento del capital mobiliario en la base del ahorro).
A su vez, Marta decide vender unas acciones que compró en 2022 por 5.000 € y que ahora solo valen 3.000 €, generando una pérdida patrimonial de 2.000 €.
¿Cómo tributa esto?
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Los 1.000 € de dividendos tributarían, en principio, al 19% = 190 €
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Pero Marta puede compensar hasta un 25% de esos dividendos con su pérdida patrimonial (hasta 250 €)
Resultado:-
La base imponible del ahorro se reduce a 750 € (1.000 – 250)
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Tributa el 19% sobre 750 € = 142,5 €
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Ahorro fiscal: 47,5 €
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Y aún le quedarían 1.750 € de pérdida por compensar en los siguientes 4 años. Este mecanismo puede ser muy útil para quienes reciben dividendos regularmente.
Compensaciones y arrastre de pérdidas
El sistema fiscal permite reducir la carga impositiva mediante compensaciones:
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Las ganancias patrimoniales pueden compensarse con pérdidas patrimoniales y viceversa
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El saldo negativo puede compensar hasta un 25% de los rendimientos del capital mobiliario (como hemos visto)
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Si aún queda saldo negativo, puede arrastrarse hasta 4 ejercicios fiscales
Este mecanismo incentiva una planificación fiscal proactiva, especialmente en años donde se han realizado ventas con pérdidas.
Implicaciones prácticas para el inversor
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Conoce qué tipo de renta genera cada activo
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Dividendos: rendimiento del capital mobiliario
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Venta de acciones: ganancia o pérdida patrimonial
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Planifica las ventas y rescates según tu tramo impositivo
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Puede interesar diferir una venta a un año con menos ingresos
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Utiliza las pérdidas para optimizar fiscalmente
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Especialmente si cobras dividendos o rescatas fondos
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Diversifica también desde el punto de vista fiscal
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Productos con diferimiento (fondos de inversión, planes de pensiones, ETFs acumulativos, etc.) permiten más control sobre el momento de tributar
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Conclusión
Comprender la estructura del IRPF y su impacto sobre nuestras inversiones es clave para invertir con inteligencia. La separación en dos bases imponibles y la distinción entre rendimiento y ganancia patrimonial nos permite aplicar estrategias de optimización fiscal y reducir legalmente nuestra factura tributaria.
Desde Autodeclaro, ayudamos a los inversores a cumplir con Hacienda de forma sencilla, segura y eficiente. Porque tan importante como invertir bien, es declarar bien.