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Manuel Benítez · Students for Liberty 02 Feb '18 · 2 minutos Los efectos económicos de una expansión crediticia: una aproximación Austríaca Todo ciclo económico comienza con una expansión crediticia
De acuerdo con Mises, el ciclo económico comienza con la expansión crediticia. En
sus orígenes, en ausencia de intervención estatal, esta expansión era fruto del libre
mercado, pues los bancos que carecían de la liquidez suficiente para devolver los
depósitos guardados por sus clientes empezaron a emitir billetes que contenían la
promesa de pago de la cantidad depositada. Por lo tanto, la expansión crediticia original
fue obra de la propia banca y no de la autoridad pública.

Sin embargo, la expansión crediticia contemporánea es obra y creación exclusiva del
poder público. Este es el que ordena, regula y dirige toda la actividad bancaria a través
de la institución del Banco Central. La autoridad pública carece de limitación alguna
para decidir cuáles son los tipos de interés y cuál es la cantidad de dinero en circulación.
Por su parte, la banca libre en ausencia de Banca Central tiene restringida esta
capacidad de expansión monetaria, pues de excederse en la emisión de pagarés
fiduciarios podría verse abocada a una indeseable quiebra.

Por lo tanto, a juicio de Mises, la expansión crediticia es el principal arma con la que
cuentan los Estados para intervenir en la economía, pues les permite ni más ni menos
que ocultar mediante una reducción artificial de los tipos de interés la escasez real de
capital. Todo esto se hace bajo la falsa ilusión de la neutralidad del dinero 2 . El interés es
el descuento de sustitución de bienes presentes por bienes futuros, y su alteración da
como resultado los auges y crisis constantes en todas las economías, pues no existe
forma de evitar el colapso final originado por una expansión artificial del crédito.


A estos efectos, lo importante es determinar qué ocurre en la economía cuando
artificialmente se rebajan los tipos de interés y se articula la expansión crediticia. De eso se encargó F.A. Hayek en Prices and Production, donde puso de manifiesto los
fundamentos de las crisis de las economías monetaristas modernas.
Según Hayek, lo que sucede cuando varían los precios de los bienes intermedios es que
la estructura de la producción cambia. Estos cambios pueden venir de dos fuentes
diferentes: la primera proviene de un incremento libre y espontáneo del ahorro de los
agentes económicos, que prefieren sacrificar parte de su consumo presente en pos del
futuro; la segunda es consecuencia de una actuación gubernamental encaminada a
alterar la cantidad de dinero disponible en el mercado de forma artificial. Esto es
ilustrado mediante los triángulos hayekianos 3 .
En primer lugar, si tomamos el primer supuesto, en el que el precio de los bienes
intermedios es fruto de un proceso de ahorro libre y voluntario, constante y continuo 4 , la
cantidad de bienes de consumo que dejan de comerciarse es igual a la cantidad de
bienes intermedios que se incorporan al proceso de producción. De esta manera, la
estructura productiva se hace más capitalista, los precios de los bienes de consumo
disminuyen y aumentan las distintas etapas del proceso de producción. Esto nos
clarifica que el cambio en la distribución del dinero a lo largo de las distintas etapas de
producción tiene una correspondencia directa con un cambio similar en la distribución
en la cantidad de bienes disponibles en cada momento. Los nuevos proyectos de
inversión están destinados a producir bienes que se van a vender a varios años vista. Es
decir, no solo hay un cambio en las preferencias de los agentes: hay un cambio
sustancial en la estructura intertemporal de la producción.

Cuadro 2- Evolución de la estructura productiva tras un proceso de ahorro
voluntario/ aumento artificial de la cantidad de dinero en circulación.



Siguiendo la tesis de Hayek, el profesor Huerta de Soto 5 habla de tres efectos
fundamentales que se dan en la estructura productiva cuando esta cambia como
resultado de un proceso libre y espontáneo de ahorro. Estos son:

1. La nueva disparidad de beneficios entre las distintas etapas de la producción.
Las ventas de bienes de consumo finales caen como resultado de la preferencia
por el ahorro de los agentes económicos, así como los beneficios empresariales
comparados con sectores de otras etapas productivas. Los beneficios
empresariales son la guía que lleva a los inversores a poner sus recursos en uno
u otro proyecto de inversión, por lo que unos bajos beneficios en sectores
ligados al consumo final los llevará a invertir en etapas anteriores del proceso de
producción, haciendo que este se alargue para producir bienes que tardarán más
en madurar.

2. La disminución del tipo de interés, aparejada a un aumento del precio de los
bienes de capital, que será mayor cuando más tiempo tarde en madurar la
producción hasta llegar al consumidor.

3. El llamado efecto Ricardo, que se refiere al impacto que tiene sobre los salarios
reales el incremento del nivel de ahorro, puesto que al disminuir los precios de
los bienes de consumo y mantenerse el nivel nominal de salarios constante 6 , el
salario real de los individuos aumenta. Por ello es posible generar beneficios
incluso cuando se pierden ventas, permitiendo que la economía crezca de forma
saludable.

Por otra parte, si ahora centramos nuestra atención en los efectos de una expansión
artificial del dinero en circulación puesta en manos de los productores de bienes
intermedios, veremos cómo estos van a tratar de invertirlo en ampliar su capacidad
productiva, contratando trabajadores y comprando más bienes intermedios. Sin
embargo, esta cantidad adicional de dinero disponible no se corresponde con una mayor
existencia de bienes en el mercado. Entonces, mientras que tras el proceso de ahorro
natural la cantidad de bienes intermedios incrementaba en una cantidad similar a la que
disminuía la de los bienes de consumo, en esta nueva situación también disminuye la
cantidad de bienes de consumo, pero no como consecuencia de un proceso libre y voluntario, sino como resultado de que el dinero en las manos de los consumidores tiene
menos valor, y por lo tanto pueden comprar menos cantidad. Entonces las proporciones
no son exactas, como ocurría en el otro supuesto. En el momento en el que la subida de
precios es tal que vuelve el proceso productivo insostenible, la crisis económica está
servida.

De nuevo el profesor Huerta de Soto resume estos efectos de forma sistemática. Así,
tras la burbuja de crédito artificial:

1. Se da un incremento en los precios de los factores originales de producción. Esto
se produce porque no hay liberación de bienes por parte de los consumidores a
través del ahorro, por lo que los productores compiten ferozmente por los bienes
de producción financiándolos con el crédito barato fruto de la expansión.

2. Al mismo tiempo, incrementan los precios de los bienes de consumo. Cuando el
dinero llega a los bolsillos de los consumidores, estos tienen mayor capacidad de
gasto. Esto provoca una mayor puja por el lado de la demanda y un aumento de
los precios.

3. El incremento de los beneficios contables de las empresas situadas en las etapas
de producción cercanas al consumo, especialmente si los comparamos con los de
las empresas situadas en las etapas más alejadas al consumo.

4. El efecto Ricardo, exactamente opuesto al que ocurría cuando se daba un
proceso voluntario de ahorro. Ahora, el aumento relativo en los precios de los
bienes de consumo es mayor que el incremento nominal de los salarios. Ello
motiva a los empresarios a no sustituir trabajadores por maquinaria, tendiendo el
proceso productivo a infracapitalizarse.

5. La subida de los tipos de interés de los créditos, que llegan a superar los
anteriores al momento de la expansión. Tras el periodo de calma del efecto
Ricardo, esto acaba ocurriendo. Esto ocurre debido al alto poder de negociación
y primas de riesgo que adquieren los prestamistas ante una situación de
endeudamiento generalizado. En este momento, los agentes hiperendeudados
comienzan a luchar por el poco crédito que hay en el mercado, a tipos de interés
crecientes, para refinanciar sus deudas.

Todo esto nos lleva al último escalón de todos:

6. Las empresas que operan en etapas relativamente más separadas del consumo
comienzan a descubrir que están sufriendo pérdidas contables insoportables.
Esas pérdidas contables, cuando se comparan con los beneficios contables de las
últimas etapas de la producción, revelan que las decisiones de inversión han sido
erróneas. En ese momento comienzan las liquidaciones masivas.

Por lo tanto, la crisis financiera estalla cuando el mercado descubre que ha estado
endeudándose a tipos inferiores a los que realmente la economía es capaz de sostener en
el tiempo. Este mal incentivo para las empresas ha sido el arma que les ha llevado a una
ruina financiera casi segura. Entonces, comienzan las reestructuraciones y las
liquidaciones. La depresión es generalizada.


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