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Álvaro Pérez-Pla 11 Nov '21 · 4 minutos El pensamiento sistémico: una herramienta para transformar el mundo Da vértigo ver a la velocidad a la que afloran nuevos retos para la humanidad. No son más grandes que los del siglo pasado, pero definitivamente son de otra naturaleza.

Da vértigo ver a la velocidad a la que afloran nuevos retos para la humanidad. Se acumulan: la pobreza, el cambio climático, el terrorismo, la migración, los conflictos étnicos, las pandemias mundiales, los desabastecimientos, la crisis democrática de algunos países… son desafíos que hemos identificado y de los que en algunos casos hemos adquirido mucho conocimiento. Incluso parece que algunos se nos olvidan porque un reto mayor ocupa las portadas de los periódicos durante unas semanas. Sin embargo, estos retos no son más grandes que los del siglo pasado, pero definitivamente son de otra naturaleza.

Estamos en la era de la globalización, en la que todo queda interconectado y el efecto mariposa está latente en cada una de las acciones y decisiones que se toman. Lo hemos visto con la crisis sanitaria provocada por la COVID-19. Estos retos no se pueden resolver como antaño, no se pueden resolver de manera local, no se pueden resolver de manera aislada. Estos problemas requieren mucha paciencia, muchos recursos, muchos actores e incluso nuevas reglas de juego.

Si bien vivimos en la época de la globalización, también vivimos en la época de la inmediatez.  Para tratar de solucionar los retos que tenemos necesitamos primero ser capaces de realizar un diagnóstico más acertado de lo que está sucediendo. La visión cortoplacista y un diagnóstico exhaustivo no van de la mano. Así que lo normal es ver como nuestros líderes van dando palos de ciego sin ton ni son, tratando de hacer lo políticamente correcto, pero sin ningún tipo de razonamiento lógico. La realidad, y es una pena, es que pocas veces y pocas personas tienen el tiempo o la capacidad para pararse y analizar lo que realmente está ocurriendo. Ser un líder hoy en día se antoja complicado.

Desde Open Value Foundation lanzamos hace dos años un programa junto con Acumen, una organización internacional sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos, para crear una comunidad interconectada que se convierta en una fuerza imparable con la capacidad de erradicar la pobreza de una vez por todas.

Con esta misión, buscamos a personas que estén tratando de resolver retos sistémicos desde distintas capas del tejido socioeconómico. Emprendedores, políticos, trabajadores de empresas convencionales, consultores, activistas… no importa la creencia política, la raza o la religión. El siglo XXI requiere líderes capaces de navegar por mares desconocidos en un mundo en continua transformación, y que puedan actuar como ese puente que une lo público y lo privado, los negocios y la filantropía, la rentabilidad financiera y los objetivos sociales, los accionistas y los grupos de interés.

Ya son 50 las personas que han sido seleccionadas en España para participar en el Programa de Fellows de Acumen. Líderes que desafían el statu quo, que inspiran a sus comunidades a creer y trabajar en un futuro mejor, y a esforzarse por hacer las cosas realidad. Estos líderes tienen «imaginación moral», la capacidad de ver el mundo tal cual es y la audacia de imaginarlo como podría llegar a ser, y el coraje necesario para materializar esa visión. Son líderes capaces de aceptar valores aparentemente opuestos y de navegar efectivamente las tensiones existentes entre ellos, y, en palabras del poeta alemán Rilke, «viven las preguntas» en vez de buscar respuestas fáciles.

El programa lanzado junto a Acumen nos ha permitido sentar en la misma mesa a personas muy diferentes en cuanto a origen geográfico, clase social, etnia, religión y nivel de estudios, con el fin de formar cohortes que fueran un reflejo de la población de cada uno de estos contextos. Esta combinación de elementos sirvió para crear un espacio en el que fellows de diversos segmentos de la sociedad tuvieran conversaciones estimulantes y retadoras sobre qué significa liderar, aún con las diferencias que había entre ellos. Tales conversaciones, a pesar de que a menudo resultan incómodas, permiten crear vínculos de confianza para toda la vida, facilitando la comprensión y permitiendo que se formen nuevas alianzas.

Nuestra visión no es solo empoderar individuos, sino también – y más importante- construir conexiones entre ellos y estrechar las relaciones entre distintos proyectos, saberes, sectores y regiones para generar un gran ecosistema global de agentes del cambio sistémico. Nosotros creemos que el sentido de Fellowship (es decir, cultivar la habilidad de tejer relaciones extremadamente fuertes usando como hilo conector un propósito común, las expectativas compartidas, la alineación de valores, la confianza, y la responsabilidad de animarse y apoyarse mutuamente) y las interrelaciones son tan importantes como el liderazgo, porque conectados y alineados podemos lograr mucho más que lo que cualquiera de nosotros podría hacer por sí mismo.

A lo largo del programa reciben diferentes herramientas. Una de ellas se llama Pensamiento de Sistemas que proporciona un método para ir más allá de los problemas inmediatos para ver los patrones subyacentes, las formas en que podemos aprovechar el sistema y cómo podemos aprender y adaptarnos a medida que el sistema continúa cambiando. Nos da una manera de aceptar la complejidad y trabajar hacia un sistema más saludable.

Según este método, todo sistema cuenta con 5 Rs:

  • Recursos: que entran en el sistema y son utilizados por diferentes…

  • Roles: que son los diferentes actores que forman parte del sistema, cada uno con sus propios intereses y que tienen…

  • Relaciones: para intercambiar estos recursos o porque existen algunas… 

  • Reglas: formales (leyes) o informales (Costumbres, cultura) que hacen que los diferentes actores y relaciones actúen en el sistema.

  • Resultado: conjuntamente todo esto produce un resultado.

Alterando una de las primeras 4 Rs, se puede alterar el sistema y por lo tanto el resultado.

Constantemente están ocurriendo estas alteraciones, los sistemas son dinámicos porque las personas, las reglas y las relaciones son dinámicas… La historia es si queremos ser activos a la hora de provocar estas alteraciones.

«Se buscan personas para realizar un viaje peligroso, sueldo escaso, frio extremo, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, no se asegura el regreso, honor y reconocimiento en caso de éxito». Ernest Shackleton

En 1907 respondieron 5.000 personas a esta oferta de trabajo publicada en The New York Times. Solo gente con un verdadero espíritu emprendedor podía entenderlo. Con él al frente, se embarcaron en una larga expedición que es conocida como la Edad heroica de la exploración de la Antártida.

Los tiempos cambian y los retos de hoy en día son diferentes.

¿Y tú? ¿Te embarcarías en la aventura?


Foto de Elijah O'Donnell en Pexels



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