Descripción
Bajo la euforia techno alienta siempre la convicción de que la vida desnuda es terrorífica.
Nuestra velocidad no tiene corazón. Corriendo de un lugar a otro, de una novedad en otra, el nomadismo cerebral es nuestra forma de crueldad, también de apartheid y de defensa. La velocidad temporal constante nos defiende de la detención especial y la contemplación que serían necesarias para sentir, pensar y saber algo distinto.
La única forma de resistir a esta disolución de la persona, inseparable de una extorsión económica depredadora, sería recuperar cierta infancia, una especie de desnudez armada. Habría que retomar el juego de un atraso intuitivo, elementalmente inteligente, que nunca debimos dejar que nos arrebataran.