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Joaquín Aranzábal 18 Dic '19 · 5 minutos Mi decálogo de inversión En los años 2008 y 2009, en plena crisis, tuve que empezar a hacerme cargo de la salud de la inversión financiera de mi familia. Eran momentos complicados, pero la experiencia y el tiempo hicieron que en 2012 planteara a mi familia un marco sobre el que continuar trabajando con el objetivo de que todos “habláramos el mismo idioma”.

Este mes he decidido hablar en el blog de mis principios de inversión, que se plasman en una lista de condiciones que debe cumplir cualquiera de mis inversiones. Y las debe cumplir todas, las diez, de ahí que sea apropiado referirse a ella como mi decálogo de inversión. No son tantas, pero sí bastantes cuando se exige que todas se cumplan. Aquí las tienes:



El origen de este decálogo fue la necesidad. En los años 2008 y 2009, en plena crisis, tuve que empezar a hacerme cargo de la salud de la inversión financiera de mi familia. Eran momentos complicados, pero la experiencia y el tiempo hicieron que en 2012 planteara a mi familia un marco sobre el que continuar trabajando con el objetivo de que todos “habláramos el mismo idioma”. No fue difícil porque se trataba de poner “negro sobre blanco” lo que en aquellos tres difíciles años previos había ido aprendiendo y puesto en práctica. Siete años después, el decálogo continua vigente con pequeñas actualizaciones que he ido incorporando a lo largo de este tiempo.


1. Estilo de inversión buy & hold

Somos inversores tipo value, orientados al largo plazo (más de 10 años) y a la creación de valor en contra de la especulación y la búsqueda del beneficio a corto. Por eso pensamos que el market timing no existe.

Cuando Daniel Kahneman recibió el premio Nobel por el impacto de la investigación psicológica en la ciencia económica, un periodista de la CNBC le pidió consejos de inversión para el público. Su respuesta: “Buy and hold”. O sea, comprar como si no fueras a vender nunca.


2. Eficiencia en costes

Invertimos los ahorros a través de los productos financieros que tengan la estructura de costes más ajustada y las clases más baratas. En este sentido, se priorizará la inversión en los fondos más baratos de cada categoría o la utilización de ETFs  siempre que los fondos seleccionados no aporten un valor diferencial con respecto a sus índices de referencia en términos de consistencia (entendida ésta como la relación rentabilidad-riesgo).

Solamente invertimos en “fondos de autor” cuando estamos convencidos de que el gestor puede aportar “alfa” de forma sostenible en el tiempo. En el resto de casos compramos el índice, ya que los fondos de autor son sensiblemente más caros.


3. La selección de activos es clave

La mayor parte del retorno de la inversión viene determinada por la selección de activos, más que por la aportación de gestores o productos concretos dentro de cada clase de activo.

El lector interesado puede encontrar más información en el artículo que publiqué en este blog en el mes de abril sobre tipos de activos.

 

4. El market timing no existe

Este principio es tan importante que lo repito a pesar de haberlo mencionado en el primer epígrafe. El market timing pretende anticiparse a lo que va a hacer el mercado comprando o vendiendo el activo de nuestra elección (acción, bono…) para minimizar pérdidas y maximizar ganancias.

En la presentación de Wim Antoons en Value School, el 22 de enero de 2018, se demuestra empíricamente que el market timing obtiene peores resultados, en parte, por el elevado número de operaciones de compra y venta que requiere estar continuamente entrando y saliendo del mercado.

 

5. No apalancamiento

Como dice Warren Buffett: “He visto a más personas fracasar debido al alcohol y al apalancamiento. El apalancamiento es dinero prestado. Si eres inteligente, ganarás mucho dinero sin pedir prestado”.

Ya sabemos que los bancos solo te prestan dinero cuando no lo necesitas realmente y te lo piden de vuelta cuando no puedes devolverlo. También aquí hemos aprendido en carne propia.

 

6. No “cosas raras”: hedge funds, private equities, derivados…

En mi artículo del mes de abril sobre tipos de activos decía: “no es conveniente para el ahorrador medio invertir en activos sofisticados como el private equity y los hedge funds, dado que son caros e ilíquidos, por lo que no se puede controlar el tiempo durante el que su ahorro no está disponible y dicho periodo en ocasiones puede ser considerablemente más largo de lo previsto inicialmente al momento de hacer la inversión. Cuidado con caer en la tentación de invertir en ellos por querer parecer inversores sofisticados o llamar la atención en el campo de golf o el club social de turno, por ejemplo”.

 

7. Límites de inversión

No invertimos más del 10% en un solo activo, ni más de un 20% en una misma gestora.

Salvo pequeños porcentajes como prueba, no invertimos en gestoras o equipos sin experiencia ni track-record (quizás la gestora es de nueva creación, pero el equipo proviene de otra a la que hemos podido seguir). Un valor mínimo de referencia de activos bajo gestión son 40M€.

Evitamos la excesiva atomización de la inversión, salvo en casos de “prueba” y por tiempo limitado, siendo cada inversión no inferior al 3% de la cartera total (total de posiciones: 20-25).

 

8. Moneda

No invertimos en divisas, siendo conscientes que es imposible “acertar” siempre en el juego de la divisa.

El grueso de las inversiones se realiza en euros, que es la moneda de referencia, y la empleada en el día a día. No se invertirá directamente en monedas, sino que el peso de las otras divisas diferentes al euro, que forman parte de la cartera, viene dado por la inversión en divisas que realizan los gestores de los fondos en los que se invierte. En cualquier caso, la inversión en USD no superará el 20% del total de la cartera, y el peso en otras divisas diferentes al EUR y al USD será residual.

 

9. Rebalanceo

Con el paso del tiempo, el peso de los activos de la cartera puede verse modificado por las variaciones del valor de los activos, retiradas de capital, etc. Por ello, con una frecuencia máxima anual, se revisarán los pesos de cada activo en la cartera y se ajustarán adecuadamente con respecto a la distribución estratégica y táctica (si ésta fuera diferente), de forma que vendamos lo que más ha subido y compremos lo que más ha bajado.

 

10. Fiscalidad

Siguiendo la filosofía del segundo principio (eficiencia en costes), para optimizar el coste fiscal de la cartera se contará en todo momento con el que se considere mejor asesoramiento fiscal.




Photo by Mark Duffel on Unsplash



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