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Joaquín Aranzábal 23 Dic '20 · 6 minutos Investment Policy Statement (IPS) Este mes he querido traer al blog de Value School una herramienta que nos permite planificar y gestionar nuestras inversiones a largo plazo.

Este mes he querido traer al blog de Value School una herramienta que nos permite planificar y gestionar nuestras inversiones a largo plazo. En el mundo anglosajón se denomina Investment Policy Statement (IPS), que podemos traducir como Declaración de Política de inversión (DPI). 

 

¿EN QUÉ CONSISTE EL IPS? 

 

En pocas palabras: es el documento donde detallamos nuestra forma de invertir a largo plazo de forma consistente. 

 

Siempre que hablamos de inversión deberíamos pensar a largo plazo (más de diez años). Ello requiere planificación, seguimiento del plan y evaluación de los resultados para tomar medidas en caso de encontrar desviaciones y tener que volver a empezar. Pero, ¿qué pasos debemos seguir para hacerlo? ¿Qué criterios debemos emplear? ¿En qué factores de la inversión debemos centrarnos? Las respuestas a todas estas preguntas se incluyen en el IPS, nuestra hoja de ruta para invertir a largo plazo.  

 

Bien hecho, el IPS se convertirá en la base para cualquier decisión de inversión que vayamos a tomar en el futuro. Nos servirá de guía y nos mantendrá enfocados en nuestros objetivos. 

 

Bien utilizado, el IPS se convertirá en un documento vivo y de consulta cada vez que debamos revisar o modificar algún aspecto importante de nuestra forma de invertir. 

 

Los principales aspectos que debe contemplar un IPS para que nos ayude en nuestras decisiones de inversión a lo largo de toda nuestra vida como ahorradores inversores (décadas) son estos: 

 

  1. VALORES 

  2. OBJETIVOS DE INVERSIÓN – HORIZONTE TEMPORAL – TOLERANCIA AL RIESGO 

  3. NECESIDADES ANUALES Y GESTIÓN DEL GASTO 

  4. PAUTAS DE INVERSIÓN 

  5. REVISIÓN Y SEGUIMIENTO  

 

 1. VALORES (familiares o personales) 

 

El primer paso es poner por escrito aquello que nos mueve a ahorrar e invertir esos ahorros. Debemos tener clara la respuesta a esta pregunta: ¿Qué hace que merezca la pena diferir o aplazar un gasto hoy para generar una rentabilidad mañana? 

 

Detrás de un ahorro constante en el tiempo para invertir a largo plazo se esconden motivaciones muy fuertes que nos mantienen firmes en nuestro esfuerzo. Descubrirlas, ponerles nombre y escribirlas negro sobre blanco, nos permitirá reafirmarnos en momentos de debilidad, tiempos inciertos y convulsos como los actuales. 

 

Sin unos valores claros y arraigados que sustenten esas motivaciones, resultará muy complicado invertir de forma consistente a largo plazo. 

 

Ejemplos de valores: cultura del esfuerzo, de pensar en las futuras generaciones, de devolver a la sociedad parte de lo que nos ha dado, la generosidad, la austeridad, la humildad... En definitiva, aquellos que mejor nos describan o por los que las personas que nos conocen nos calificarían. 


 2. OBJETIVOS DE INVERSIÓN, HORIZONTE TEMPORAL y  TOLERANCIA AL RIESGO 

 

Aquí se trata de describir y cuantificar nuestros objetivos de forma clara y sencilla en cuanto a rentabilidad neta (tras gastos e inflación) y el horizonte temporal en el que perseguimos dicho resultado. 

 

El objetivo de rentabilidad dependerá de nuestro umbral de riesgo o, mejor dicho, de nuestra tolerancia a la volatilidad. Para ello es muy importante tener muy claros los conceptos de volatilidad y riesgo e interiorizarlos. Ilustro a continuación mediante ejemplos, los conceptos anteriores. 

 

OBJETIVO DE LA INVERSIÓN 

  • Administrar adecuadamente el patrimonio para darle la utilidad establecida e incrementar su valor (rentabilidad media anual bruta no inferior al X%). 

  • No somos dueños del patrimonio, sino meros administradores y transmisores a las generaciones futuras. 

  • Queremos administrar adecuadamente el patrimonio para que perdure. 

  • La rentabilidad anualizada esperada a largo plazo es del X%. 

  • Si estimamos una tasa de inflación del X%, la rentabilidad real esperada es del X%. 

  • Estimando unos gastos totales del X%, la rentabilidad neta real esperada es del X%. 

 

Para lograr la mayor rentabilidad neta posible es clave una adecuada gestión y contención del gasto total.  

 

HORIZONTE TEMPORAL 

  • Largo plazo, medido a partir de 10 años y con vocación de perpetuidad a lo largo de las generaciones. 

 

TOLERANCIA AL RIESGO 

  • En consonancia con los objetivos de inversión y con el horizonte temporal, la tolerancia al riesgo es alta/media/baja y se corresponde con un perfil arriesgado/moderado/conservador

  • Definimos tolerancia al riesgo como la posibilidad de soportar volatilidad en las inversiones, entendida esta como la variación temporal del valor de los activos a consecuencia de las fluctuaciones de los mercados financieros. 

Entendemos como verdadero riesgo (que en ningún caso se asumirá) la posibilidad de pérdida del capital de manera permanente a consecuencia de una mala inversión, quiebra, estafa o situación similar. 

Entendemos que para obtener los resultados esperados el portfolio puede experimentar caídas incluso durante varios ejercicios consecutivos, y que tras caídas severas el período de recuperación necesario puede ser elevado. 


3. NECESIDADES ANUALES Y GESTIÓN DEL GASTO 

NECESIDADES ANUALES 

 

Subestimamos sistemáticamente nuestras necesidades futuras y los medios para atenderlas (véase Böhm-Bawerk, Libro V: Presente y Futuro). 

Se trata de estimar unas necesidades de liquidez anuales para gastos que se actualizarán en base a la evolución de una tasa estimada de inflación media anual de, por ejemplo, un 2% (tasa histórica). Sugiero incorporar un margen de seguridad para poder hacer frente a gastos inesperados (salud, auxilio, robos, etc.) 

Es importe definir por adelantado de qué inversiones se dispondrá para cubrir las necesidades anuales. Lo prudente es hacerlo con aquellas que por su naturaleza sean menos volátiles, que lógicamente son también las menos rentables a largo plazo. 

No hay que perder de vista en ningún momento que, aunque en el corto plazo el valor de los activos pueda sufrir fluctuaciones significativas y que, por tanto, exista la posibilidad de pérdidas en el valor del principal, el objetivo de rentabilidad a largo plazo, partiendo del patrimonio existente, permite minimizar el riesgo de que estas necesidades erosionen significativamente dicho patrimonio con el paso del tiempo. 

 

GESTIÓN DEL GASTO 

  • Entendemos que para administrar correctamente el patrimonio resulta imprescindible llevar a cabo una correcta gestión de los gastos, tanto de los corrientes, como de los transaccionales y de gestión. 

 

  • Principales gastos a medir y controlar: corrientes (administración), transaccionales y de gestión (coste de gestión de las inversiones, asesoramiento financiero, contable, legal, inmobiliario y comisiones). 


 4. PAUTAS O CRITERIOS DE INVERSIÓN (DECÁLOGO) 

Entendemos por Decálogo de Inversión el conjunto de reglas básicas que sirven de guía para la inversión financiera y que fueron objeto de otro de mis artículos en el blog de Value School. En él se establecen, entre otras cosas, el asset allocation táctico y estratégico, los activos en los que decidimos no invertir, el rebalanceo de la cartera, su diversificación, etc. 

 

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5. REVISIÓN Y SEGUIMIENTO 

 

Es conveniente establecer la periodicidad para la revisión del IPS y de las inversiones. En el primer caso será suficiente con una revisión anual el primer y segundo año y, porsteriormente, cada 3 o 5 años una vez hayamos interiorizado y ajustado sus contenidos. 

Respecto al seguimiento de la cartera, es conveniente un control periódico que permita seguir el hilo de las inversiones, pero teniendo cuidado de no “sobreactuar”, dado que es inherente a la naturaleza humana que hagamos cambios en algo cuando nos sentamos a revisarlo (el homo faber vs el homo sapiens, ya se sabe). Por tanto, evitemos un exceso de reuniones de revisión. Una vez que hayamos adquirido velocidad de crucero, esto es, confianza con el asesor financiero, y autoconocimiento de nuestro propio comportamiento en situaciones extremas del mercado, es momento de reducir las revisiones de la cartera al mínimo (de 1 a 3 veces al año debería ser suficiente), por ejemplo:  

 

  • Enero. Revisión de cierre del ejercicio anterior. Medición del rendimiento y rebalanceo si procede. 

  • Mayo. Seguimiento de la cartera o del IPS (según corresponda). 

  • Septiembre. Seguimiento de la cartera. 

 

Cada mes deberíamos tener un informe completo de la cartera consolidada, incluyendo todos los datos de posicionamiento, rentabilidad y riesgo de la cartera. 

 

MEDICIÓN DE LOS RESULTADOS 

  • Se realizará un seguimiento mensual del comportamiento de la cartera frente a un índice creado ad-hoc con la distribución estratégica. 

  • Sin embargo, la verdadera medición de la evolución de la cartera se llevará a cabo comparándola con este índice, pero 5 años rolling, así como con el objetivo de rentabilidad media anual estipulado. 

 

La forma más útil para sacar partido al IPS es permitiendo que un asesor INDEPENDIENTE nos ayude en la gestión de nuestras inversiones y sea parte activa en la elaboración y mantenimiento del IPS, que sirve de marco de relación y colaboración entre el asesor y el ahorrador-inversor. 

Y termino con una cita de Sir John Templeton que haremos bien en recordar con frecuencia: “Comprar cuando los demás están vendiendo con desaliento y vender cuando otros están comprando ávidamente requiere la mayor fortaleza y paga la mayor recompensa". 

 

 

REFERENCIAS PARA SABER MÁS: 

 



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