Descripción
«Al inversor en valor le gustan las empresas familiares. Se trata generalmente de proyectos con una visión a largo plazo, sostenidos en el tiempo gracias a sólidos criterios de austeridad, sensatez y equilibrio, donde, además, los propietarios de la empresa se juegan su patrimonio personal y familiar en el empeño. La vocación de permanencia a través de distintas generaciones con valores comunes y aprendizaje incesante, la reinversión constante de beneficios y la perdurabilidad del vínculo emocional con el proyecto, hacen de las empresas familiares una especie única para el inversor en valor».