Descripción
Lo que vivimos hoy es una profunda desconexión humana. Una hiperdesconexión: dependencia del dispositivo; pérdida de la noción del tiempo; conversación en diferido; atención fragmentada; fatiga cognitiva y física; cambio en patrones emocionales; y alteración del sueño.
La sobreexposición a estímulos constantes se entrelaza con un estilo de vida caracterizado por agendas sobrecargadas, multitarea perpetua y la presión de estar siempre disponible, en forma y al día de todo.
La falta de atención es la falta de presencia y de vida que nos hace menos humanos y nos desconecta de los demás. Si no somos capaz de elegir nuestra propia atención, estaremos a merced de lo que el mundo quiera que atendamos, y viviremos a bandazos.