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Rafael Valera y Julián Pascual · Buy&Hold 02 Abr '18 · 3 minutos Renta fija a través de Fondos de inversión Para el inversor particular, construir una cartera de bonos es de una gran dificultad
Todos sabemos que la mejor inversión a largo plazo es la inversión en renta variable y, especialmente, la inversión en renta variable aplicando un enfoque value. El problema es que, para invertir en renta variable, se deben cumplir dos características: la primera es que no necesites ese dinero durante 10 años; y la segunda característica que sin duda es más importante que la primera es que tu mente pueda soportar las pérdidas temporales. Ya dijo Buffet que, “a menos que puedas ver tus acciones caer un 50% sin que te cause un ataque de pánico, no deberías invertir en el mercado bursátil”, porque si no cumples este segundo punto, venderás en el peor momento. El inversor español tradicionalmente ha sido un inversor muy adverso al “riesgo”, con una cultura financiera escasa, habituado a invertir principalmente en depósitos bancarios, fondos garantizados, monetarios y de renta fija.

Este universo de inversores adversos al “riesgo” o más bien a las “perdidas temporales” han sido “asesorados” por las entidades financieras. El problema viene principalmente causado porque los grandes distribuidores de productos de inversión -que en nuestro país en más de un 90% de cuota está en manos de los bancos- han sido “juez y parte”. Cuando han necesitado pasivo para sus balances entonces han impulsado los depósitos en sus diferentes acepciones; cuando han necesitado capital han distribuido acciones también en sus diferentes clases; y cuando han necesitado crecer fuera de balance para aumentar comisiones, lo han hecho a través de fondos con comisiones muy altas y unos resultados muy pobres.

Al contrario que en la renta variable, para el inversor particular, construir una cartera de bonos es de una gran dificultad, por varios motivos: para lograr una mínima diversificación, debes partir de un patrimonio superior a los 2 millones de euros exclusivamente en este tipo de activo, ya que los nominales de los bonos son de 100.000€ y 200.000€; la siguiente complicación es lograr un acceso adecuado a la información y, por tanto, al mercado, para tener precios competitivos o poder acudir al mercado primario, ya que al contrario que en la renta variable, donde los precios son transparentes, en el mercado de renta fija los precios son indicativos, se negocian telefónicamente y pueden existir fuertes diferencias entre los precios indicados y los cerrados.

Algunos fondos de renta variable value obtienen mejores resultados que los índices a largo plazo -objetivo que solo consiguen menos del 20% de los fondos-. Creemos que se puede aplicar la misma forma de análisis a la hora de invertir en renta fija. Nos parece necesario ofrecer a los inversores que no cumplen las dos características mencionadas al principio alternativas de inversión que, aunque tengan una rentabilidad a largo plazo inferior a la renta variable, tengan una volatilidad reducida y sean capaces de mejorar la rentabilidad de los índices de renta fija frente a los que se comparan.




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