Descripción
La antropología basada en la percepción de la belleza, tras la cual asoma siempre la verdad y el bien si se sabe mirar, es la antropología del desinterés, la cual obtiene en la percepción misma su premio.
La belleza del universo es inconmensurable y tiene que cuajar en individualidades de toda especie y tipo. Hay que dejarse dominar por este hecho y ser consecuentemente bueno. Sin ello, no queda más que el suicidio variopinto del alma.
No hagamos de la vida un cementerio; mantened sinceramente vivas las relaciones humanas e intelectuales con quienes aparecieron en vuestra vida como amigos e iniciasteis una confianza y coloquio. Adelantad la vida con ellos y corresponded.