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Andrea Redondo 15 Abr '21 · 5 minutos Qué tipos de activos de inversión existen y cómo elegirlos Una cartera bien diversificada debe tener activos de distintos tipos (no solo de bolsa). En este post te explico cuáles hay y cómo elegirlos.

Un error común entre los inversores noveles es creer que la única forma de invertir que existe es la bolsa. O, como mucho, la inversión inmobiliaria. 

Esto es un error por dos motivos: primero, porque te cierras las puertas a muchas oportunidades de inversión. Pero sobre todo, porque en el peor de los casos, tu cartera podría estar menos equilibrada de lo que piensas, y por lo tanto, ser más sensible a las fluctuaciones del mercado. De ahí que sea tan importante conocer los distintos tipos de activos financieros que existen. Y, sobre todo, que sepas cuáles te conviene elegir y cómo combinarlos para tener una cartera de inversión bien equilibrada. De todos estos temas te voy a hablar en este post. 

Aquí veremos: 

  • Qué debes tener en cuenta para elegir tus activos. 

  • Los 4 tipos que existen con sus ventajas y desventajas. 

  • En cuáles te aconsejo invertir. 

Vamos con la primera parte. 

¿En qué tipos de activos me conviene más invertir? 

Para responder a esa pregunta primero debes entender un concepto fundamental de las inversiones: el triángulo rentabilidad-riesgo-liquidez. Sin entrar a definir estos tres conceptos (los tienes explicados en este otro post) esta fórmula nos dice que: 

  • A mayor riesgo, mayor retorno (y viceversa). 

  • A menor liquidez, mayor riesgo. 

  • A mayor liquidez, menor retorno. 

Lo que significa que si buscas activos que te generen mucha rentabilidad, debes estar dispuesto a asumir un riesgo mayor. Por el contrario, un inversor conservador preferirá limitar el riesgo, aunque el retorno disminuya. Como es lógico esto es solo una simplificación. 

Hay otros aspectos que valorar a la hora de elegir un activo u otro, como tu objetivo al invertir (generar ingresos pasivos o aumentar tu patrimonio) o el horizonte de inversión. Pero sin duda el factor más importante es el riesgo que estás dispuesto asumirmás incluso que la rentabilidad que esperas conseguir de una determinada inversión (porque el riesgo es cuantificable de antemano, mientras que la rentabilidad puede acabar siendo menor de lo que esperas). 

Teniendo esto en mente, veamos ahora qué tipos de activos existen y cuáles son los más adecuados para cada perfil de inversor. 

Los 4 principales tipos de activos en los que puedes invertir para tener una cartera más diversificada 

Existe en el mercado actualmente un amplio elenco de activos en los que invertir. Unos tienen relación con el mercado bursátil y otros no. Y si sabemos combinarlos, conseguiremos una cartera más equilibrada y estable incluso en los momentos de incertidumbre. Para simplificar la explicación he dividido estos activos en cuatro tipos: 

  • Bolsa. 

  • Inmobiliarios. 

  • Negocios. 

  • Otras inversiones. 

Los vemos por separado. 

1. Bolsa 

Cuando empiezan su andadura en este mundo, la mayoría de los inversores lo hace a través de la bolsa. La lista de activos en los que puedes invertir en bolsa es muy amplia, pero de manera básica los podemos clasificar en dos categorías: activos de renta fija o de renta variable. 

Los activos de renta fija son aquellos en los que los intereses que vas a recibir están determinados en el momento en el que se realiza la inversión (menor riesgo y, por lo tanto, menor rentabilidad). Aquí entrarían: 

  • Bonos: una parte de la deuda que un Estado, una entidad pública o una empresa emite para buscar financiación y cuyo vencimiento se sitúa generalmente entre los 3 y los 5 años. Dentro de esta categoría también tendríamos las obligaciones, que son un tipo de bono a más largo plazo (su vencimiento es a más de 10 años). 

  • Letras del tesoro: funcionan igual que los bonos, pero solo pueden emitirlas los Estados y su vencimiento es menor (máximo 2 años). 

En el lado contrario tenemos los activos de renta variable, donde el retorno de la inversión no se conoce con anterioridad pero, a cambio, suelen ofrecer mayor rentabilidad que los de renta fija. Tenemos: 

  • Acciones: con las acciones compras parte de una empresa y, a cambio, recibes periódicamente dividendos (siempre que la empresa los reparta). 

  • ETFs: los ETFs o fondos cotizados te permiten invertir en una cesta de activos que cotizan en bolsa. Aunque los incluyo en esta lista, los ETFs te permiten invertir tanto en activos de renta fija como variable. 

  • Fondos de inversión: al igual que los ETFs, permiten adquirir cestas de activos, con la diferencia de que los fondos de inversión no cotizan en bolsa. Podemos encontrar fondos de gestión activa o pasiva.      

  • Materias primas: entre otros, energía, agricultura, ganadería y metales preciosos como el oro. Mientras las tres primeras son, por lo general, inversiones más volátiles, los metales preciosos son considerados activos refugio, especialmente en épocas de incertidumbre. 

  • Divisas (forex): consiste en la compra y venta de pares de divisas, como por ejemplo el EUR/USD, USD/JPY, GBP/USD. 

Dentro de los activos de esta lista, considero que los productos de gestión pasiva (principalmente ETFs y fondos de inversión indexados) son una excelente opción para cualquier inversor particular, pues incluso con poca experiencia y poco tiempo para consagrar al seguimiento de la inversión, es posible obtener muy buenos resultados.  

2. Activos inmobiliarios 

A menudo los inversores noveles descartan la inversión inmobiliaria, al creer que es preciso contar con un elevado capital inicial. Pero lo cierto es que existen numerosas estrategias de inversión inmobiliarias. La más conocida es la compra directa de un bien, ya sea para: 

  • Alquilarlo. 

  • Venderlo cuando aumente su valor de mercado y obtener una apreciación. 

  • Reformarlo y revenderlo. 

En estos casos sí se suele requerir un capital inicial elevado, incluso si recurres al apalancamiento. Pero hay otras fórmulas que requieren un menor capital de inicio. 

Por ejemplo, puedes comprar acciones de empresas del sector de la construcción, o bien invertir en REITs y/o SOCIMIs (sociedades de inversión del sector inmobiliario que cotizan en bolsa). 

Otra posibilidad, más novedosa, pero también muy interesante es interesante es el crowdfunding inmobiliario. Se trata de una vía de financiación colectiva, en la que inversores individuales invierten colectivamente en proyectos inmobiliarios que generan ingresos mensuales y/o que tienen un alto potencial de crecimiento.     

3. Negocios 

Además de a través de la bolsa, existen otras maneras de invertir en negocios, tanto físicos como online. Algunas opciones son: 

  • Crear tu propio negocio o adquirir uno existente. 

  • Convertirte en franquiciado de una empresa que ofrezca esta opción (por ejemplo, una cadena de gimnasios). 

Por otro lado tendríamos la inversión en startups (que no cotizan en bolsa) a través de rondas de financiación. Hay varias maneras de hacerlo, pero si tu capital es limitado, la mejor opción es invertir a través de plataformas de crowdequity (puedes empezar invirtiendo desde tan solo 100 €). Al invertir en startups el retorno de la inversión se produce cuando la empresa sale a bolsa, la adquiere otra compañía o comienza a distribuir dividendos. No obstante, debes tener claro que se trata de una inversión a largo plazo en la que el riesgo de que ocurra lo contrario (que la empresa quiebre y pierdas el dinero invertido) es elevado. De hecho lo habitual es invertir en distintas startups a la vez para diversificar y así reducir el riesgo de la inversión en su conjunto. Así, aunque la mayoría quiebre, obtendrás un retorno de las que ofrezcan una rentabilidad extraordinaria. 

4. Inversiones alternativas 

Por último, quiero mencionar otro tipo de activos menos comunes pero que también te pueden resultar interesantes de cara a diversificar aún más tu cartera: 

  • Criptomonedas: como el Bitcoin. Pueden ofrecer una alta rentabilidad (aunque debes tener en cuenta la alta volatilidad de la inversión en criptomonedas). 

  • Crowdlending: préstamos colectivos entre particulares o a pymes. 

  • Vino o whisky: dos tipos de bebidas cuyo valor lleva décadas en aumento. 

  • Artelas obras de arte tienden a revalorizarse con el tiempo, y además tienen una baja correlación con los mercados. 

Mientras que algunas de estas inversiones alternativas son muy volátiles o están poco reguladas, en otras es necesario contar con unos sólidos conocimientos. Por lo tanto, cada inversor debe escoger aquellas inversiones que más se adecúen a su perfil de inversor. 

¿En cuál de estos activos conviene invertir? 

Lo cierto es que en todos los posibles. Y es que, como te decía al principio, la mejor forma de mantener una cartera bien diversificada es tener activos muy distintos entre sí. Activos que: 

  • No tengan una excesiva correlación: que se comporten de distinta manera ante las fluctuaciones del mercado (en un periodo de mercado bajista es posible que el valor de tus acciones caiga, pero el de tus inmuebles se mantendrá estable e incluso seguirá apreciándose). 

  • Persigan objetivos distintos: unos pueden servirte para generar ingresos pasivos y otros para aumentar el valor de tu patrimonio neto. 

Esta estrategia no solo es recomendable a nivel general, sino que resulta particularmente útil en momentos de crisis como el actual. Dicho esto, es fundamental invertir solo en aquellos activos que conozcas y entiendas, pues el riesgo de cometer errores costosos es elevado. 

Así pues, si algunos de estos tipos de activos te ha llamado la atención, te aconsejo que te informes en profundidad sobre sus ventajas e inconvenientes y que tengas clara la estrategia a seguir para invertir en ellos. De esta forma podrás construir una cartera de inversión que sea sólida y rentable a largo plazo. 

¡Te deseo unas muy felices inversiones! 



Foto de Anna Nekrashevich en Pexels



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